Trazos

Hace como un mes que la maté, ahora lo recuerdo. He estado enredado en mis pensamientos y anhelos durante ese tiempo. Ansiaba que me descubriesen, agobiado por este castigo asesino. Dejé demasiadas pistas y dudé de haber sido demasiado explícito. Era incomprensible para mí que la policía no me descubriese con mis trazos y marcas. Unos reverendos pelotudos.
Jamás sentí tanta excitación y placer en toda mi vida que cuando la policía tocaba mi puerta. Sentí terror y alivio.
Me habían encontrado.
Antes de matarla, pensé que Investigaciones se asimilaba al cuerpo del jefe Gorgory. Los trazos tuvieron que ser evidentes para que operasen.
Idiotas.
Lo que más me molestaba era el hedor. Tres días bañado en sangre ajena no era agradable.
No me resistí. Me golpearon y maltrataron como a un negrito villero.
Antes de subir al camión celular pude escuchar que Gorgory decía:
-Pensar que pasé dos veces por esta calle creyendo que esta equis en la pared estaba mal pintada con pintura.